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Legado de Chávez: La nueva percepción del espacio interior

Prensa/MPPVH 13 de noviembre de 2013. “Aquí comienzan mis sueños y los de mi familia. Ahora iniciamos una nueva vida. Atrás quedaron el horror y la tragedia. Ahora empiezan los sueños”. El testimonio corresponde a Ana Vargas, quien es integrante de una de las 480 mil familias, aproximadamente, que han recibido las llaves de su nuevo hogar a través de la Gran Misión Vivienda Venezuela, en San Juan.

Se trata de familias que durante años fueron condenadas a vivir en las cercanías de quebradas o en zonas de alto riesgo, en casas precarias e improvisadas.

En el interior de los nuevos hogares se aprecia la concreción de una política de Estado consagrada en la Constitución Bolivariana de Venezuela en su artículo 82: “Toda persona tiene derecho a una vivienda adecuada, segura, cómoda, higiénica, con servicios básicos esenciales que incluyan un hábitat que humanice las relaciones familiares, vecinales y comunitarias…”.

En el desarrollo de los nuevos urbanismos, más allá de los componentes y elementos arquitectónicos que son utilizados en el acabado exterior y fachadas, la mayoría de los entes constructores no escatiman para brindar espacios interiores que se armonizan con la iluminación y la zona tropical de nuestra región.

Lo propio sucede en el urbanismo Santa Rosa I y II, ubicado en la avenida Libertador. En el mismo, los espacios internos (3Hb y 1B), se encuentran antecedidos por una amplia sala. Esta área se conjuga con un pequeño balcón que no menosprecia la comunicación directa entre vecinos. Mientras que las paredes acabadas con trincote permiten un diseño limpio y fácil de mantener, garantizando el ahorro. Sus propiedades termo-acústicas minimizan el uso de sistemas de climatización para mantener la frescura de los espacios, que brindan una temperatura calculada entre 3ºC y 6ºC por debajo de la temperatura ambiente.

EL TESTIMONIO DE ANA VARGAS

Cuando Ana recibió su vivienda el 11 de septiembre de 2012, en el nuevo urbanismo San Juan I, ubicado en San Martín, contaba con 31 años. Madre de siete hijos, contó a este diario que antes de perder su vivienda, en 2011, en el barrio Los Eucaliptos, parroquia San Juan, donde vivió más de 18 años en condiciones de hacinamiento, “había perdido las esperanzas de tener una casa digna” para su grupo familiar. Contó que durante la Cuarta República nunca recibió la oportunidad de tener una casa digna. “Vivíamos en una pobreza terrible: en un ranchito, ubicado arriba del túnel La Planicie”, recordó con tristeza.

 

Comentó que al recibir las llaves de su apartamento, ubicado en la torre D, le llegó la inspiración de un nuevo sueño: “Quiero salir adelante con mis hijos y hacer de ellos unos ciudadanos ejemplares”, suspiró. Ana Vargas, quien presenta una discapacidad motora, fue beneficiada con un apartamento de tres habitaciones, sala-comedor, cocina y lavandero, totalmente amoblado y equipado.

BAÑOS MULTIUSOS

Otro aprovechamiento de las condiciones ambientales se percibe en Macarao. El nuevo barrio que construye el Gobierno del Distrito Capital (GDC) ofrece a los habitantes lo mejor de esta zona boscosa de la otrora morada de la tribu Curucay. Al abrir la puerta de los inmuebles aguarda, al fondo, el amplio balcón que brinda una confortable iluminación pasada las seis de la tarde. Esta iniciativa impacta en el ahorro energético. Entre las bondades que se consiguen en estos inmuebles está el acabado en pisos y cocinas. Además un baño multiuso que puede ser utilizado por diferentes miembros del núcleo familiar a la vez.

Igualmente se debe destacar el goce de los espacios circundantes. Los nuevos urbanismos están ubicados en la ciudad. En ese sentido, los grupos familiares gozan de los beneficios que ofrece la ciudad: transporte, agua, luz, vialidad, centros educativos, hospitales, negados a las familias durante la Cuarta República, donde se trabajó con acabados en obra gris.

LA VANGUARDIA

Dentro de los apartamentos ubicados en los urbanismos que construye la Oficina Presidencial para Planes y Proyectos Especiales (Opppe) se aprecia la preferencia por lo vanguardista. Acabados sencillos en paredes y pisos se conjugan con una distribución justa y necesaria. El nuevo diseño arquitectónico da paso a baños multiusos y una completa y total adaptación a la vida en la ciudad, ceñida al tiempo y el espacio, pero en el sosiego del nuevo hogar. “El interior de una vivienda es el área donde se desarrolla el espacio subjetivo y privado de las personas”, explica Francisco Sesto, responsable de la Opppe.

Los distintos ambientes que conforman el hogar están pensados en las relaciones convivenciales entre los integrantes de un grupo familiar. La clásica distribución de sala, cocina, comedor, habitación, baño, áreas que integran una vivienda urbana, giran en torno al desarrollo íntimo e independiente de la familia.

 

Se trata de apartamentos que varían entre 65 y 72 metros cuadrados, que cómodamente pueden ser habitados por familias integradas por cuatro y cinco personas.

En el complejo habitacional Antímano se puede apreciar ese beneficio. Amplias habitaciones se conjugan con una iluminación y ventilación resueltas. En otros aspectos, los balcones permiten la comunicación entre los vecinos de los diferentes pisos.

EL EJEMPLO ANCESTRAL

Para los pueblos indígenas una casa es un bien intangible. Es algo que va más allá del trabajo que implique la construcción de un shabono waica o una churuata piaroa. Para el originario, el hogar y sus áreas interiores están integradas, además de sus elementos constructivos, por la concepción espiritual de su cosmogonía. La vivienda gira en torno a la vida colectiva, a ellos le debemos el socialismo primigenio. La Gran Misión Vivienda Venezuela devuelve parte de esa esencia a las familias que habitan los urbanismos.

Los nuevos hogares, que implican una gran diferencia con la vida en el barrio, generan las condiciones necesarias para la vida en colectivo.

“Esta cifra de viviendas que se construyen en Venezuela es un gran reto. Construir tres millones de viviendas es equivalente a 10% de la población. Ningún país ha logrado tal hazaña”. Afirma Juan Pedro Posani, Director del Museo Nacional de Arquitectura (Musarq). Según Posani, en la GMVV hay de todo. “Hay y existen obras de calidad y otras que no alcanzan ese nivel. Es una operación de crítica y autocrítica acerca de lo que estamos haciendo. Lo más importante para las familias es la calidad de vida”. La estética es una discusión secundaria, lo resaltante es lo que estamos haciendo. El apartamento y todos los servicios que conforman el hábitat. El clima, el calor, la ventilación, cómo nos estamos comportando en torno al clima. Cómo estamos respondiendo a las condiciones climáticas. Aprovechamiento de las brisas, aprovechamiento de las lluvias”, concluye.

Mientras, para el arquitecto Domingo Álvarez el problema no es la cosmética. “Es un asunto de la satisfacción de la necesidad. Lo cualitativo es que una persona que pierde una vivienda o sale del rancho pueda ahora hacer sus necesidades en un wáter (poceta) de porcelana, que tenga una ducha con agua fría y caliente, que tenga gas directo. Eso es calidad y que esa calidad está por encima de los factores esteticistas”, señala Álvarez.

Prensa: Cortesia CCs /Gráfica: Cortesia CCs

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